domingo, 26 de mayo de 2013

1981.

1981. Gabriel García Márquez es galardonado con el premio Nobel de Literatura y su obra “Cien años de soledad” se convierte en un punto de flexión para la literatura no sólo en Latinoamérica sino en el mundo el diez de diciembre, se promulga amnistía a guerrilleros en noviembre veinte y tras un corto romance, Cesar Salamanca -miembro de una numerosa familia, enseñado desde pequeño a seguir los pasos del hombre de la casa y dueño de una libertad que imposibilitó sus estudios- y Dolly Rojas  –proveniente de una familia cuya prioridad era la reputación, el dinero y el buen nombre; criada junto con 8 hermanos en medio de una cultura machista y dedicada desde joven a trabajar en estética- dieron a luz a su primera hija el día cuatro de agosto en la ciudad de Bogotá, Paola Andrea Salamanca Rojas.

La pareja da inicio a su proyecto familiar en el barrio Álamos, localidad Engativá, tiempo después deciden vivir con la familia Salamanca mientras consiguen apropiarse de un apartamento en el barrio el Jazmín. Cuando lo logran Paola tiene 6 años de edad aproximadamente y permanece acompañada de una empleada de la cual recibe mal trato, sus padres sólo eran testigos de la aversión que Paola siente hacia ella, sin embargo, jamás lo cuestionan. En medio de anécdotas y travesuras típicas en una niña, eligió callar lo que pasaba porque sentía confusión respecto a lo que estaba bien o mal; esto sumado al maltrato que recibía por parte de su padre dio como resultado que Paola no se sintiera receptora de muestras de cariño en su propio hogar, sin embargo, siempre las encontró en la casa de sus abuelos y tíos, la familia Salamanca. En el colegio, Paola nunca fue una estudiante académicamente ejemplar, lo cual significó un desafío constante a las expectativas de sus padres quienes pretendían recibir excelentes resultados, para evitar que su papá la lastimara Paola se escudaba en su tía María Luisa, quien recogía sus notas y la justificaba frente a César.

Los padres de Paola cumplen su labor a pesar de las limitaciones que enfrentan día a día debido a su corta edad, el nacimiento de su hijo Fabián y la separación desatada por la condición económica, factor definitivo en la vida de Paola quien a raíz del sufrimiento que vio en su madre por escasez monetaria a pesar de su arduo trabajo y las lejanas comodidades con las que contaban otras personas tuvo decidido desde pequeña llevar una vida próspera cuando fuera su turno.



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