En “The Spa” conoce a un hombre llamado Andy, quien a
partir de ese momento hasta ahora es un amigo incondicional para ella. Entre
los requisitos para entrar a trabajar estaba hacer faciales y aunque Paola no
sabía hacerlos, dijo que tenía 4 años de experiencia. La prueba era hacerle un
facial al mismo Andy el día siguiente, así que ella miró la marca de los
productos que vendían en el local y esa misma noche aprende al respecto
mediante tutoriales de Youtube. Una vez más su personalidad impertérrita la
llevó a lograr lo que esperaba, fue contratada.
Comienza con una jornada laboral de 12 horas diarias, instaura para su bienestar emocional un mecanismo de defensa que consistió en trabajar y aprender únicamente, Paola como buena observadora aprende durante 2 años todo lo relacionado con el spa gracias a Andy.
Cuando tenía 26 años conoce a un hombre llamado a Arturo, quien fue su pareja
durante 3 años y compañero de trabajo. Paola decide comenzar una vez más con su
spa, como en España, en la sala-comedor de su apartamento, pocas cosas, una
camilla prestada por Arturo y la máquina de vacumterapia de su mamá. Sigue
trabajando en “The Spa” hasta que tiene tantas clientas que el tiempo no le alcanza
para los dos trabajos así que renuncia y se dedica únicamente a su propio plan.
Comienza con una jornada laboral de 12 horas diarias, instaura para su bienestar emocional un mecanismo de defensa que consistió en trabajar y aprender únicamente, Paola como buena observadora aprende durante 2 años todo lo relacionado con el spa gracias a Andy.
Cuando tenía 26 años conoce a un hombre llamado a Arturo, quien fue su pareja
durante 3 años y compañero de trabajo. Paola decide comenzar una vez más con su
spa, como en España, en la sala-comedor de su apartamento, pocas cosas, una
camilla prestada por Arturo y la máquina de vacumterapia de su mamá. Sigue
trabajando en “The Spa” hasta que tiene tantas clientas que el tiempo no le alcanza
para los dos trabajos así que renuncia y se dedica únicamente a su propio plan.
En ese momento el apartamento en el que vive es
compartido con su hermano Fabián, las obligaciones y cuentas son pagadas entre
ambos pero al poco tiempo Fabián queda sin trabajo y Paola depende únicamente
de los ingresos que recibe de sus clientas debido a la recesión en USA. Viven
un tiempo con el dinero que les envía su padre el cual alcanzaba solo para
mercar y lo que Paola –quien ya tenía 27 años- recibe de su local, es decir,
con los servicios básicos; como si eso no fuera suficiente, el contrato del apartamento
llega a su término, no tienen dinero para seguir pagándolo así que consideran
la idea de regresar a Colombia pero Andy le propone que le colaborara un tiempo
otra vez en el spa porque necesitaba terapistas, ella acepta y se va a vivir
con Fabián en una habitación alquilada ya que su madre vive en otro estado e
irse para allá no era una posibilidad. Visto que Paola necesita un sitio donde
atender a sus clientes renta un cuarto en un salón muy cotizado de Orlando cuya
mensualidad cuesta más que su propia habitación, ella está segura de que vale
la pena ya que si quería buenos clientes debía recibirlos en un buen sitio y en
buenas condiciones. Tiempo después deciden con Arturo conseguir un sitio más
grande, con más cuartos e independiente, un lugar donde puedan desempeñar sus
respectivas profesiones, aunque duraron 6 meses buscando un espacio finalmente
lo encontraron.


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